- Su uso más habitual es para el horno. Teniendo en cuenta que el aluminio es un material que tolera altas temperaturas y su magnífica conducción de calor, es posible meterlo al horno manteniendo sus propiedades y forma. ¿Qué puedes hacer en el horno? Postres como flanes y tartas, lasañas, asados…
- Del mismo modo que son idóneos para el horno, gracias a su adaptación a la temperatura también sirve para para refrigerar e incluso congelar alimentos. A diferencia del vidrio, que puede romperse con cambios bruscos de temperatura, el aluminio nos permite saltar del horno al congelador y viceversa sin alterarse.
- Para conservar los alimentos. Esto es especialmente importante si tenemos un evento: cenas, comidas, picoteo…Como ya hemos visto, es posible cocinar con ellos y pasarlos a la nevera, pero además constituyen el envase perfecto para almacenarlos y trasladarlos, conservando sus propiedades, frescura y sin aportar olores o sabores.
- Para unas mismas dimensiones, son notablemente más ligeros que los envases de vidrio, por lo que trasladarlos de un lugar a otro se torna en una experiencia más cómoda: basta con ponerles una tapa y llevarlos en las manos o en bolsas.
- Seguimos con las ventajas para trasladar alimentos de un lugar a otro: como son de usar y tirar, podemos llevarlos a eventos y olvidarnos de tener que estar pendientes de recogerlos. Muy interesante para servicios de catering o comidas copiosas donde la cantidad de envases utilizados es alta.
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