Cómo funciona la bolsa isotérmica para congelados

Cómo funciona la bolsa isotérmica para congelados

Vamos al supermercado a realizar nuestras compras y allí, entre la sección de carnicería y pescadería, suelen encontrarse las bolsas isotérmicas, justo en la sección de congelados. Las bolsas isotérmicas, también conocidas como bolsas para congelados, una solución sencilla y económica para mantener nuestros alimentos en perfecto estado de conservación durante trayectos cortos de aproximadamente 2 o 3 horas, por ejemplo del supermercado a casa, o también de la farmacia a casa, del mayorista a nuestro hogar…

La bolsa isótermica sirve para proteger productos perecederos, bien pueden ser alimentos, bebidas o productos de farmacia donde la temperatura es un factor importante. En todo caso, se trata de productos con volúmenes pequeños que deben mantener la cadena de frío en su última etapa. Bolsa para congelados

Este tipo de bolsa conserva la temperatura entre los 2 y los 8 grados, por lo que aunque reducen el riesgo de que productos congelados comiencen a descongelarse, donde es todavía más efectiva es con productos frescos, que requieren mantenerse dentro de ese rango de temperatura.

El secreto de su funcionamiento es la distribución capilar refrigerada, ya que en su interior disponen de un triple laminado con aislante de alta densidad que minimiza de transferencia de calor de un lado a otro.

Las bolsas isotérmicas son reutilizables, por lo que como sucede con las bolsas de rafia o de tela,  por lo que es recomendable tener a mano una cuando vamos a realizar nuestras compras. No obstante, con el paso del tiempo y el uso, pueden deteriorarse, perdiendo capacidad de aislamiento.

La forma adecuada de usar una bolsa isotérmica consiste en rellenarla con alimentos refrigerados, alternando aquellos congelados con otros que simplemente estén frescos. Cuanto más se llene la bolsa, mejor, ya que así evitamos que queden espacios. Asimismo, es fundamental cerrarla completamente y dejarla en lugares frescos y secos.