Cómo congelar frutas y verduras (bien) y cuáles no se pueden congelar

Cómo congelar frutas y verduras (bien) y cuáles no se pueden congelar

Estamos a las puertas de la primavera, una estación en la que todo florece y comienzan a proliferar las frutas y verduras en la huerta, los mercados y cómo no, en nuestros hogares. Si cuentas con un huerto, puedes encontrarte con momentos en los que tienes más cantidad de la que puedes consumir, por lo que congelar las verduras es una gran opción para aprovecharlas al máximo. La comida no se tira. Pero ni todos los vegetales se pueden congelar ni se hacen de la misma forma. En esta guía sencilla sobre congelación de frutas y verduras encontrarás cómo hacerlo adecuadamente.

Cómo congelar frutas

Antes de congelar cualquier pieza de fruta es fundamental lavarla a conciencia para retirar la suciedad y posteriormente secarla a fondo. En ese momento, divídela en porciones pequeñas, lo que te permitirá extraer solo la cantidad que necesitas. Nunca debes volver a congelar un alimento que ha sido congelado previamente.

Si vas a emplearla para realizar batidos, mermeladas y similares, una buena idea es congelarla troceada, de modo que ni siquiera requieras descongelarla para manipularla, si bien también puedes congelar piezas de fruta completas.

Bien almacenada en envases aptos para congelación o en bolsas, puede durar hasta un año en perfecto estado. Entre las frutas que soportan perfectamente la congelación se encuentran los frutos rojos, plátanos, manzanas, naranjas, piña, kiwi, mango, melocotones, nectarinas, cerezas…

Cómo congelar verduras

Como sucede con las frutas, también es posible congelar la mayoría de las verduras. Como en el caso anterior, deberemos lavar la verdura muy bien para retirar restos, troceándola si es necesario para poder limpiar las pencas por ejemplo. Posteriormente, sécala.

El secreto para una buena congelación de las verduras es realizar un rápido escaldado que le permitirá aguantar en perfecto estado. Para hacerlo, simplemente sumérgelas en agua hirviendo brevemente y luego mételas inmediatamente en agua con hielo. Finalmente, escúrrelas.

Tras este proceso, divide las verduras escaldadas en pequeñas porciones para que puedas extraer del congelador única y exclusivamente lo que necesites. Como antes, no te olvides de usar envases aptos para congelación o en bolsas, que las dejen aisladas y protegidas del resto, para que no cojan sabores ni olores.Siguiendo este procedimiento, las verduras pueden aguantar en perfecto estado en el congelador hasta un año.

Algunas verduras que se pueden congelar bien son cebollas, calabazas, tomates, vainas o maíz. En el caso de las verduras de hoja verde como la espinaca, la acelga o la col rizada tendremos que usar el proceso del escaldado.

Hay algunas verduras que no soportan bien la congelación, es el caso de aquellas que contienen mucha agua como  el apio, la lechuga o los pepinos, ya que al descongelarse los cristales del agua, cambian su textura. Lo que normalmente conocemos como “quedarse pochas”.

Por qué es importante secarse las manos

Por qué es tan importante secarse las manos

No está de más recordarlo: antes y después de ir al baño debemos lavarnos las manos. Una cuestión de salud e higiene que ayuda a reducir  la cantidad de gérmenes y bacterias presentes en nuestra piel por el mero hecho de tocar y usar objetos cotidianos. Pero a veces se nos olvida secárnoslas o no lo hacemos adecuadamente. Craso error.

Tan importante como tener claro que debemos emplear un jabón especial para las manos que cuide de nuestras extremidades y que debemos aplicarlo cuidadosamente por las palmas, dedos y pliegues, es saber que después del lavado debemos secarlas con igual cuidado, sin dejar zonas húmedas.

Está demostrado que la cantidad de bacterias y gérmenes presentes en la piel se reduce tras secarnos porque la humedad es propicia para su crecimiento y reproducción: si nos dejamos las manos mojadas, la propagación de gérmenes es 500 veces superior a si estas estuvieran completamente secas.

En casa es sencillo y habitual acudir a la toalla, pero es en espacios públicos donde es más frecuente que nos olvidemos o que, en el caso de haber dispensadores de toallas de papel, estos estén vacíos, teniendo que acudir al viejo recurso de sacudirlas o secarlas en la ropa, algo que deja parcialmente húmedas nuestras extremidades.

En estos casos, lo más eficiente y cómodo es acudir a un secador de manos. Estos dispositivos eléctricos generan un chorro de aire pulsar un botón o detectar nuestra presencia mediante sensores, algo que secará nuestras manos completamente en cuestión de pocos segundos.

Con un secador de manos nos aseguramos de tener un elemento siempre a punto para un secado completo y eficaz de nuestras extremidades. Además, un secador de manos eléctrico es un elemento que permite un secado de lo más higiénico, al evitar el contacto de otros elementos situados en los baños de uso público.